Después de 3 años, se encuentra nuevamente con su perro quien lo acompañó en la guerra

Algunas historias de amor y cariño realmente son capaces de transcender hasta las especies y esta historia es evidencia de eso. Todos sabemos que cuando el ser humano hace vida al lado de una mascota, ya sea un perro o un gato, este animal se vuelve más que eso y se convierte en un miembro más de la familia. En muchos casos la relación entre hombre y mascota alcanza niveles verdaderamente hermosos, pues el vínculo que se forma entre ambos es a veces hasta más sincero y honesto que algunas relaciones entre personas. Si alguna vez has tenido una mascota durante años, entonces es muy probable que conozcas de qué te estamos hablando y por eso entenderás muy bien toda esta historia.

Lo que te contaremos lo vivió un militar estadounidense con su perro Ikar. Este hombre llamado Vance McFarland estuvo designado durante varios años en Afganistán, en la unidad de detección de explosivos. Durante estos años, Vince desempeño un papel muy importante a la hora de detectar cargamentos de explosivos en las zonas que los grupos militares de estados Unidos defendían, o exploraban, pero Vince no estaba solo, pues durante todo este tiempo lo acompaño un increíble perro llamado Ikar. Ikar era el compañero perfecto para Vince, pues con su increíble olfato y su riguroso entrenamiento era capaz de identificar rápidamente los riesgosos explosivos. A pesar de todos los riesgos que se viven constantemente en los campos de batalla de las guerras modernas, Vince se sentía seguro cuando Ikar estaba a su lado, acompañándolo.

Luego de culminado la designación de Vince en Afganistán, él es devuelto a Idaho, su lugar de residencia en Estados Unidos, pero desgraciadamente Ikar no lo acompaña. La relación de ambos era muy fuerte claro está, tal cual como dueño y mascota, pero lo cierto es que ambos forman parte de la milicia estadounidense y esto no quería decir que una vez que Vince regresara a su hogar, Ikar lo acompañaría.

Lo cierto es que Ikar fue asignado a una contratista en la cual aseguraron que tenían trabajo para él, pero la verdad es que esto era falso, y al final Ikar fue puesto en una perrera durante 17 meses. Afortunadamente el lugar estaba en buen estado y era atendido de buena manera, pero a pesar de esto realmente no tenía el amor que solo un dueño podría darle. Afortunadamente, el equipo de Mission K9 Rescue llevaba un trabajo de devolver los perros a sus compañeros de guerra humano una vez regresaran a Estados Unidos y esto fue precisamente lo que hicieron.

Se pusieron en contacto con Vince McFarland preguntándole si estaba dispuesto a aceptar a Ikar, a lo que este dijo por supuesto. Así comenzó el proceso de resignar Ikar a su verdadero dueño, para compartir de ahora en adelante no un tiempo de guerra y trabajo, sino de cariño y amor en un hogar, junto a otros dos perros que Vince poseía, y que ahora se convertirían en los hermanos y compañeros caninos del viejo Ikar.

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